¿Por qué reemplazar un servidor físico por un servidor Cloud?

Cloud computingEl Cloud Computing (o la computación en la Nube) nos permite disponer en pocos minutos de un servidor con las características que deseemos, tanto en conectividad como en potencia, alojado en un centro de datos de alto rendimiento y seguridad. Ese servidor estará perfectamente preparado para hacer cualquier tipo de tarea, desde alojar una aplicación web, servir correo electrónico, etc.

Como bien saben los usuarios de nuestra solución Cloudbuilder, de este modo no se trabaja con servidores físicos, sino con servidores virtuales o servidores Cloud. Esto quiere decir que los servidores que contratemos no se corresponden con una máquina real, con su disco duro, memoria, procesadores, etc. sino que, dentro de máquinas de gran potencia, se configuran servidores virtuales a los que se asigna de manera lógica un conjunto de recursos de la plataforma Cloud.

Aunque pueda parecer una desventaja no contar con los recursos físicamente, virtualizar la infraestructura IT conlleva muchas ventajas que resumimos en este artículo.

Potencia sin límites con total flexibilidad

Uno de los detalles que nos permite virtualizar es la asignación dinámica de recursos. Esto quiere decir que cuando se crea un servidor se le pueden asignar sus características como espacio en disco o memoria. En los servidores físicos si se quiere cambiar alguna infraestructura de la máquina, nos vemos obligados a intervenir físicamente, reemplazando el hardware necesario. En Cloud Computing, ese cambio se realiza por software, de modo que cualquier máquina, sin necesidad de pararla, es capaz de aumentar o reducir sus recursos asignados.

Una de las ventajas destacadas de este punto es que se puede contar con potencia sin límites en el momento que es necesaria. En un servidor físico tenemos que calcular las características del entorno para que no se queden cortas en un breve intervalo de tiempo y ese motivo produce que se tenga que invertir más dinero en la máquina que contratamos, para evitar una migración precoz. Sin embargo es muy difícil de predecir el tráfico que va a tener un servicio en la web y eso lleva a los administradores de sistemas a contratar servidores que muchas veces están sobredimensionados. En Cloud Computing se puede contratar la potencia justa necesaria para comenzar e ir aumentando la máquina a medida que sea necesario.

Tolerancia a fallos y la mayor disponibilidad

Durante la vida de un servidor pueden ocurrir problemas asociados al hardware, los discos duros se desgastan, la memoria o una placa puede dar problemas. Ante todos estas probables situaciones el equipo de asistencia se ve obligado a intervenir físicamente en la máquina para solucionar el problema. Eso lleva un tiempo durante el cual el ordenador está parado, pero ese no es el peor problema, puesto que a veces nos exponemos pérdida de datos de los soportes físicos involucrados en el fallo.

En Cloud Computing, no hay ningún problema por indisponibilidad del hardware.  Los sistemas están configurados para que, en caso de un inconveniente con hardware, simplemente se pase a usar otro, de manera transparente para cualquiera de las máquinas virtuales atendidas.

Facilidad, rapidez y menor coste

Disponer de un servidor en la Nube es cuestión de minutos. Simplemente elegimos los recursos con los que se desea crear la máquina y en poco tiempo la tenemos disponible para realizar cualquier tipo de tarea. El proceso es rápido y muy fácil de realizar por cualquier persona, mientras que un servidor físico requeriría una intervención más compleja y mayores esperas hasta que está disponible.

Por si fuera poco, conseguimos un menor coste, no solo porque somos capaces de limitar nuestros recursos de procesamiento, disco o memoria sin temor a tener que realizar una migración porque se queden cortos en breve, sino también porque las infaestructuras en un centro de datos Cloud Computing se ofrecen a menor coste que las máquinas dedicadas.

Para todos los profesionales y empresas

Cloud Computing representa una opción ideal para que cualquier profesional o empresa sea capaz de contar con equipamientos de la más elevada potencia, a un precio ajustado. Tener una máquina con alta disponibilidad para unos días o incluso unas horas, capaz de realizar cualquier tratamiento de información es posible, pagando sólo por aquellos recursos que se necesitan, durante únicamente el tiempo que están encendidos los servidores. En máquinas físicas esta posibilidad sería imposible.