¿Cambiarán las arquitecturas Cloud tras la Covid?

Desde el pasado mes de marzo, cuando nos confinamos para frenar la curva de contagios del coronavirus, hemos aprendido mucho como sociedad y, también, desde el punto de vista empresarial. El parón económico que sufrimos desde entonces se ha notado mucho en los resultados de muchas compañías, tanto si son grandes como pequeñas, y en el modelo de arquitectura a elegir para sus infraestructuras.

La revista Forbes publica cada año, desde 2003, su lista «Global 2000». En ella tenemos un ranking anual de 2.000 empresas privadas de todo el mundo clasificadas a partir de una combinación de cuatro indicadores: ventas, beneficios, activos y valor de mercado. Esta lista es un indicador útil de cuáles son las principales empresas privadas en el mundo, pero es sólo una interpretación, ya que sólo las empresas cotizadas en bolsa están en ella. La lista de este año nos da una idea de la magnitud de los cierres globales en muchas empresas, y se convierte en una especie de advertencia a tener en cuenta y para entender mejor los problemas que pueden surgir a lo largo de los próximos meses en términos económicos.

Para resumir un poco, la mayor parte de las compañías en la «lista Global 2000» de 2020 han visto sus valores de mercado caer considerablemente con respecto al año pasado. Los beneficios del primer trimestre proporcionan una visión muy realista del impacto de esta recesión causada por la pandemia de coronavirus. Por ejemplo, los últimos meses han sido especialmente duros para las aerolíneas, que han visto caer la demanda de manera brutal. American Airlines cayó de la posición 372 de la lista a la 967 después de perder nada menos que 2.200 millones de dólares en el primer trimestre.

En el otro lado están las compañías que han ganado valor. Muchas de ellas son empresas relacionadas con el comercio electrónico y el Cloud Computing como Amazon, Alibaba y Walmart.

Los centros de datos tradicionales son vulnerables a los desastres y pandemias

Todo lo anterior nos lleva a concluir que los centros de datos tradicionales son más vulnerables a los desastres y pandemias que otro tipo de soluciones. En específico, las estructuras basadas en el Cloud son mucho más resilientes ante este tipo de desastres naturales y pueden recuperarse antes gracias a un buen DRP.

Lo que la pandemia ha revelado a muchas empresas es que hay que adaptarse rápidamente a las nuevas tecnologías y avances y hay que digitalizarse. Muchas lo habían hecho (o estaban en el proceso de hacerlo), pero otras están tratando de ponerse al día de forma casi desesperada. Y eso lleva sus costes y afecta en cierta medida a la infraestructura Cloud, tal y como la conocemos.

Pero estos cambios no son profundos. Es decir, como tales, las infraestructuras Cloud no van a sufrir las consecuencias de la pandemia, sino que van a seguir siendo la mejor opción en líneas generales. Son las empresas las que tienen que adaptarse y emprender ciertos cambios que, siendo costosos en recursos y tiempo, les van a beneficiar a largo plazo.

Consolidación de datos

No ver la consolidación de datos como una opción, sea en la nube o no, es un error. Entre los motivos para rechazarla encontramos los típicos: riesgos de seguridad, falta de voluntad para emprender el complejo proceso de migración de los datos a una base de datos consolidada en la nube…  Las empresas que no lo han hecho ya y se ven amenazadas por los riesgos en torno a COVID-19, pisan el acelerador de la consolidación de datos, normalmente contratando proveedores de nubes públicos, lo que implica cambios: cambiar los esquemas o los modelos de las bases de datos; cambiar las aplicaciones que aprovechan las bases de datos… Hay riesgos, pero nunca van a ser superiores al riesgo de no hacerlo, y más en tiempos de pandemia.

Seguridad y gobernanza basadas en la identidad

Es otra de las grandes adaptaciones que deberían abordar todas las empresas. La seguridad basada en la gestión de la identidad y el acceso es una pieza obligatoria en toda infraestructura basada en la Nube. De hecho, es una clave de la seguridad en el Cloud. Es un cambio ineludible para cualquier empresa, ya que el teletrabajo, por ejemplo, está revelando que las capas de seguridad tradicionales implican mayores riesgos que las configuraciones de seguridad y gobernanza basadas en la identidad.

No se puede negar que sea un cambio difícil y costoso, porque hay que configurar cada dispositivo, servidor, etcétera para que utilice la identidad para la autorización y la desautorización del acceso, pero es, sin dudarlo, una de las mejores inversiones cuando se trata de proteger los activos más valiosos de una empresa: sus datos y los de sus clientes.