Cómo emprender una migración al Cloud en remoto

La digitalización no se detiene por el Covid-19. Las empresas siguen actualizándose y siguen necesitando migrar parte de sus activos al Cloud, ya sea por necesidades de almacenamiento, procesamiento o cualquier otra cuestión. Y es que, como ya hemos visto en otras ocasiones, cada día hay más empresas que entienden que el futuro está en la Nube y que migrando parte del negocio al Cloud están siendo más competitivos.

Las empresas saben que pueden sacar partido de los grandes beneficios del Cloud, como el ahorro de costes, las facilidades en cuestiones de mantenimiento, la seguridad que aporta frente a soluciones on premisey  la conveniencia impagable que aporta esa capacidad de escala casi instantánea. Además de eso, desaparece la preocupación constante por mantener el software actualizado a la última versión, lo cual impacta positivamente en la productividad de los equipos de trabajo.

Otras razones para migrar parte del negocio a la Nube son puramente estratégicas, como lo es en el caso de la modernización de datos. Existen muchas maneras de efectuar estas migraciones con total seguridad.

Pero ¿cómo podemos plantearnos una migración al Cloud en un escenario como el que estamos viviendo? ¿Es posible emprender las migraciones de manera efectiva trabajando en remoto? La respuesta rápida es que sí, que se puede seguir un proceso de transformación digital de estas características trabajando enteramente en remoto, pero solo si se tienen en cuenta las siguientes consideraciones y se trabaja con cierta precaución.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar presencialmente y trabajar en remoto?

La diferencia, más allá de lo evidente, entre trabajar en remoto o trabajar en una localización física concreta es muy sutil. Hoy, existen trabajos que se pueden realizar de la misma manera o con el mismo nivel de excelencia en cualquiera de las dos modalidades de trabajo.

También existen dos tipos de empresa.

  • Primero, las que ya están cómodas manteniendo parte de su fuerza de trabajo en remoto durante años, y que entienden cómo gestionar sus proyectos con personal que no está en su misma ubicación. Por ejemplo, la mayoría de las empresas de consultoría.
  • El segundo tipo de empresas tiene muy poca experiencia en la gestión de fuerzas de trabajo remotas y considera que es una solución improductiva (especialmente ahora, en esta crisis por el Covid-19), teniendo en cuenta que se puso al personal a teletrabajar sin tener listos los procesos y las herramientas, las políticas, las normas y la infraestructura. Estas empresas ven esta situación actual de teletrabajo como una forma de improvisación que, a la larga, no saldrá bien.

La realidad es que, si se tienen las cosas claras y se establecen los protocolos, políticas y buenas prácticas adecuadas, cualquier trabajo se puede realizar en remoto, solo hace falta realizar una correcto paso al Cloud. Veamos qué hay tener en cuenta para que todo funcione al realizar en una migración al Cloud.

  1. Establecer una buena infraestructura de conexión. La conectividad a Internet no es igual de buena en todas partes. Es decir, existe todavía mucha variabilidad en el ancho de banda disponible según la localización del trabajador en remoto. Si algunos trabajadores se pueden conectar por fibra óptica o 5G, otros lo harán a un máximo de 10 Mbps, lo cual es a todas luces insuficiente. Habrá, pues, gente que dependa de puntos de acceso móvil o de otras medidas ad hoc para su conectividad. Estos «desiertos de ancho de banda» implican que, a veces, hay que establecer soluciones personalizadas a los problemas de conexión que tenga la persona o el equipo en remoto. Es importante tener este punto bien claro antes de realizar cualquier intento de migración: es necesario disponer de ancho de banda suficiente para tener éxito.
  2. Fomentar una cultura de comunicaciones continuas. Estar constantemente en contacto da la sensación de que todo el mundo está en el mismo equipo, trabajando hacia objetivos comunes. Por otro lado, nos aseguramos de que todos los participantes entienden los objetivos de cada día o de cada fase del trabajo, mientras se avanza. Existen decenas de herramientas para mantener esta coherencia de equipo estando sus integrantes dispersos geográficamente, como Slack o Yammer.
  3. Establecer un «puesto de mando» y control centralizado. Las complejidades de una migración a la nube hacen de este centro de mando algo crítico para lograr una migración exitosa.
  4. Presupuestar la migración de manera adecuada. Mantener una fuerza de trabajo remota puede requerir más presupuesto al principio, aunque luego se viren las tornas. Los proyectos de migración con financiación insuficiente no sólo fracasan, sino que acaban costando más a largo plazo, ya que hacerlo mal implica pagar más para arreglarlo más tarde.
  5. Por último, es interesante decidir qué emplazamos en el Cloud y qué no. Una buena opción es optar por las nubes públicas para el desarrollo, las pruebas y las operaciones, por ejemplo, por todas las vulnerabilidades que llevan asociadas.