Importancia del reciclado de componentes electrónicos

Cada año se generan millones de toneladas de basura electrónica en todo el mundo. A la cabeza de este particular ranking se encuentra Asia, pero también se generan grandes cantidades de estos residuos en el mundo occidental, por ejemplo, en Estados Unidos y Europa.

Las razones de que se genere la basura electrónica, o e-waste, como se conoce en inglés, son bien sencillas. Cada año, el número de dispositivos electrónicos de uso doméstico o profesional crece de manera exponencial. Lo hará a un mayor ritmo cuando se generalice el IoT y más aún cuando estemos en la época de los coches autónomos.

Todos estos dispositivos cuentan con una determinada vida útil que, en muchas ocasiones, se acorta artificialmente cuando se lanza al mercado una nueva generación. Muchos consumidores cambian a corto plazo de dispositivos, reemplazando el «antiguo» por uno mejor, más actualizado.

Estos dispositivos desechados, y sus componentes, se pueden reciclar en mayor o menor medida. De hecho, el reciclaje de componentes electrónicos es prácticamente obligatorio para contribuir a un mundo más sostenible y amigable con el medio ambiente, y es una de las razones estrella por las cuales elegir, o no, a un proveedor de servicios de desmantelamiento de centros de datos, como vimos.

El problema es que el ratio de reciclaje frente a la fabricación de nuevos dispositivos es realmente bajo: se estima que solo se recicla el 15,5% de los componentes y dispositivos electrónicos a nivel mundial. Sin embargo, es imperativo que cada vez las empresas reciclen más y mejor los componentes y dispositivos electrónicos, por el bien del planeta. Algunos datos más:

  • Solo el 20% de los desechos electrónicos generados en el mundo está documentado y está preparado para ser recolectado y reciclado.
  • Solo 41 países tienen estadísticas oficiales de desechos electrónicos. Es la explicación plausible para la baja tasa de recolección que mencionamos, en comparación con la cantidad total de desechos electrónicos generados.

¿Por qué es importante reciclar la basura electrónica?

En noviembre de 2017, las Naciones Unidas y todos sus estados miembros suscribían una ambiciosa «Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030», que definía 17 metas y 169 objetivos para erradicar la pobreza y proteger el planeta. El aumento de basura electrónica y su tratamiento incorrecto son retos importantes que impiden o ralentizan alcanzar dichas metas.

En concreto, entender y gestionar mejor los desechos electrónicos implica mejorar objetivos como el de «Buena salud y Bienestar», «Agua limpia y saneamiento», «Ciudades y comunidades sostenibles», «Consumo y producción responsables», «Vida bajo el agua» y «Trabajo y crecimiento económico».

Los desechos electrónicos, cuando se tratan de manera inadecuada, plantean serios problemas de salud, ya que contienen componentes peligrosos. Además, contaminan el aire, el agua, y la tierra, y ponen en riesgo la salud de las personas. Los procesos de reciclado que no utilizan medios, instalaciones y personas capacitadas adecuadas representan amenazas adicionales para el planeta y para todos nosotros.

¿Qué tipos de basura electrónica se generan?

Hasta ahora no hemos dado una definición concreta de basura electrónica. Se trata de algo más que los componentes electrónicos que nos podemos encontrar en las empresas tecnológicas y, de hecho, este tipo de basura se compone casi de más dispositivos de uso diario, que de circuitería.

La basura electrónica, o e-waste, se refiere a todos los artículos de equipos eléctricos y electrónicos, y sus partes, que han sido descartados por su propietario como desechos sin la intención de reutilizarlos.

Los desechos electrónicos se conocen como «Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos» (RAEE), e incluyen una amplia gama de productos: casi cualquier artículo doméstico o comercial con circuitos o componentes eléctricos que necesite de suministro de energía para funcionar (con o sin batería).

La definición de residuos electrónicos es muy amplia, pero podemos identificar seis categorías de residuos:

  1. Equipos de enfriamiento y congelación, como refrigeradores, congeladores, sistemas de aire acondicionado, bombas de calor…
  2. Pantallas, monitores, ordenadores portátiles y tabletas.
  3. Lámparas: lámparas fluorescentes, lámparas de descarga de alta intensidad y lámparas LED.
  4. Gran equipamiento, incluyendo lavadoras, secadoras de ropa, lavavajillas, estufas eléctricas, máquinas de impresión grandes, equipos de copiado y paneles fotovoltaicos, entre otros.
  5. Pequeño equipamiento, por ejemplo, aspiradoras, microondas, equipos de ventilación, tostadoras, hervidores eléctricos, máquinas de afeitar eléctricas, básculas, calculadoras, equipos de radio, cámaras de video, juguetes eléctricos y electrónicos, pequeñas herramientas eléctricas y electrónicas, pequeños dispositivos médicos, pequeños instrumentos de monitoreo y control.
  6. Pequeños equipos informáticos y de telecomunicaciones, como teléfonos móviles, sistemas GPS, routers, ordenadores personales, impresoras…

Cada producto dentro de cada una de estas categorías tiene una determinada vida útil, lo que significa que cada producto tiene un determinado impacto ambiental y económico, además de que implica diferentes volúmenes de residuos.

Por ese motivo, los procesos de recolección, la logística y la tecnología de reciclaje son diferentes para cada categoría, ya que necesitan de procesos diferentes para el tratamiento adecuado de cada tipo de residuo.

Lo que nos dice la ley

En España tenemos el Real Decreto 208/2005 del 25 de febrero, que es el que hace referencia al tema del reciclado de los RAEE y sienta sus bases. Esto se hace en función de las directivas europeas ya existentes sobre el tema.

Según esta normativa, los encargados de adoptar las medidas necesarias para que los residuos se recojan de manera selectiva son los productores de los aparatos eléctricos y electrónicos. De esta manera se garantiza la correcta gestión medioambiental. Por tanto, las empresas que sustituyan sus equipos y desechen los antiguos han de encargarse de hacer llegar al mayorista o al responsable del reciclado todos esos equipos.

El correcto reciclado de componentes electrónicos es un deber y una responsabilidad con el medio ambiente y la sostenibilidad de todas las empresas.