Los datos y el procesamiento pertenecen al Cloud

En un artículo reciente mencionamos las razones por las que mover datos sensibles al Cloud es seguro. Hoy iremos un paso más allá para afirmar que el lugar natural para que residan los datos y el procesamiento de cualquier aplicación empresarial es el Cloud, por encima de cualquier otra solución, para una gran mayoría de empresas de diferentes sectores.

Si repasamos publicaciones anteriores, hemos visto cómo la eficiencia, la seguridad, la flexibilidad, los costes más reducidos y un buen número de razones adicionales hacen que la balanza se decante por el lado del Cloud, antes que por los sistemas on-premise. Sin embargo, sigue existiendo reticencia, sobre todo en algunos sectores, por dejar que todos los datos se almacenen en la nube y, de la misma manera, que se realice allí todo, o casi todo, el procesamiento en lugar de hacerlo en los dispositivos de uso diario. ¿Por qué esta reticencia, si es algo que está a la orden del día en nuestros smartphones?

Del terminal «tonto» al smartphone y los dispositivos inteligentes

Al principio de los tiempos, una de las mejores maneras de distribuir ordenadores entre los empleados de una empresa era utilizar un computador central capaz de dar servicio a varios terminales que se conectaban compartiendo slots de tiempo. Es decir, estos terminales «tontos» accedían a los recursos del ordenador central (almacenamiento y procesamiento) por turnos: primero un terminal durante determinados ciclos de reloj, luego el siguiente otros tantos ciclos, y así sucesivamente hasta dar servicio a todos. Dadas las prestaciones y necesidades de la época, esta compartición del tiempo era transparente para el usuario, que tenía la impresión de utilizar él solo el sistema.

Con el paso del tiempo, el modelo centralizado se sustituyó por el distribuido, en plena era del PC. En ese momento, cada usuario disponía de un ordenador con la potencia y la capacidad de almacenamiento suficiente como para realizar sus tareas sin problema, recurriendo a servidores de información, almacenamiento, backup… según necesitaba.

Al irrumpir el concepto de Cloud Computing comenzó la era en la que algunas aplicaciones, principalmente web, residían lejos, en otra parte, y el usuario accedía a través de su navegador y realizaba lo que fuera que necesitaba sin hacer uso, en gran medida, de los recursos de su propio ordenador. Hablamos de soluciones de webmail, por ejemplo, o de los paquetes de ofimática como Office 365, entre otras soluciones. En cuanto a los smartphones, sabemos que la mayor parte de las aplicaciones que utilizamos son aplicaciones remotas. Sí, las instalamos en el dispositivo, pero cuando no tenemos red dejan de actualizarse correctamente, o directamente no funcionan. Se «descarga» al terminal de realizar grandes y costosos procesamientos para dejárselo al Cloud, y lo mismo pasa con muchos datos, algo con lo que se gana en eficiencia energética.

El IEEE publicó un artículo en el que se incide en este tema de la eficiencia energética. En concreto, han desarrollado un algoritmo de decisión de descarga de alta eficiencia energética. Este algoritmo determina cuándo se va a ejecutar una aplicación en local, cuándo se va a reenviar para su ejecución remota a una infraestructura en el Cloud y cuándo hacerlo a través de una Nube cercana (lo que sería el Edge). El algoritmo es capaz de reducir al mínimo el consumo medio de energía en el dispositivo móvil, asegurando al mismo tiempo que el tiempo medio de respuesta satisfaga determinadas restricciones. Además, en comparación con la ejecución local y remota, el algoritmo puede reducir significativamente el consumo de energía, sacrificando sólo una pequeña parte del tiempo de respuesta.

La magia del equilibrio

Hemos de considerar que el plan es enviar cada vez más procesamiento y almacenamiento de datos al Cloud. A pesar de que la miniaturización constante y disponer de tecnología de primera a precios cada más bajos hace que sea útil mantener algunas capacidades de procesamiento y almacenamiento en los dispositivos móviles, hay un compromiso claro que cumplir. Cuando se coloca la mayor parte del procesamiento y el almacenamiento en el dispositivo, se degrada su rendimiento. La potencia de procesamiento adicional necesaria agota la batería más rápidamente. El almacenamiento y el procesamiento basados en la Nube pueden aportar beneficios como el ahorro de energía, la mejora del rendimiento y el aumento de la fiabilidad, además del carácter centralizado de estas aplicaciones que, sin duda, beneficia a los desarrolladores.