7 diferencias fundamentales entre NAS y SAN

Las necesidades de almacenamiento digital de las empresas son enormes. No solo hablamos de necesidades cuantitativas, como espacio de almacenamiento, la variabilidad de las fuentes de datos o velocidad de adquisición de estos, como sucede cuando trabajamos con Big Data. También hemos de preocuparnos por la seguridad y tener en cuenta las normativas de protección de datos. En cada vez más escenarios, la solución no son los tradicionales discos duros. Para el sector empresarial, existen dos soluciones, diferentes, pero complementarias, que nos ayudan a mantener los datos seguros frente a desastres externos o errores internos. Son las arquitecturas NAS y SAN, de las que hablamos a continuación.

Las grandes empresas pueden disponer de ambas soluciones, aunque en la mayoría de los casos, los requerimientos en cuanto a almacenamiento junto con las restricciones en los presupuestos harán que haya preferencia por una u otra solución.

NAS (Network Attached Storage)

Un NAS es un dispositivo que está conectado a la red de la empresa u organización y cuya misión es almacenar los datos de toda la red a través del servidor y, simultáneamente, realizar copias de seguridad. A veces, se considera como NAS al propio servidor aunque lo más habitual es hablar del dispositivo hardware. Funcionan conectados a una red TCP / IP, típicamente Ethernet y, por lo general, utiliza los protocolos NFS o CIFS, aunque hay disponibles otras opciones como HTTP.

Es una solución ideal para pequeños negocios por varios motivos. El primero, por su coste. Un NAS es una solución asequible en términos económicos y, además, es sencillo de configurar y utilizar. Proporciona funcionalidades básicas suficientes como para minimizar riesgos (dentro de un orden), simplificar procesos, mejorar la productividad y asegurar los datos, garantizando además la disponibilidad de los datos 24/7.

Los protocolos de comunicaciones NAS están basados en archivos. Esto significa que el cliente solicitará archivos completos al servidor para trabajar sobre él en local, así que están orientados a manipular una gran cantidad de pequeños archivos. Esta es, a la vez, su limitación más conocida: al depender de una red y de un sistema de ficheros, la velocidad de servicio estará limitada, y habrá alguna dificultad en cuestiones de escala.

SAN (Storage Area Network)

SAN es una red dedicada de alto rendimiento para almacenamiento consolidado a nivel de bloque. La red interconecta dispositivos de almacenamiento, conmutadores y hosts. Los servidores se conectan a SAN mediante adaptadores de host. Los servidores identifican la SAN como si fuesen un almacenamiento físico local, por lo que varios servidores pueden compartir un grupo de almacenamiento.

La conexión suele ser a través de redes de alta velocidad, y si es mediante fibra es posible disponer de un ancho de banda de 10 Gbps. A diferencia de los NAS, SAN realiza las peticiones de información al sistema de archivos. Esto significa que su rendimiento es óptimo y perfecto para almacenamiento de bases de datos, virtualización de sistemas y otros servicios.

Esta arquitectura permite compartir datos entre diversos equipos sin que la capacidad se vea afectada; el tráfico está separado del tráfico de usuario, y esto juega en favor de SAN en cuestiones de escala. Es una de las grandes ventajas de SAN frente a NAS.

Tanto NAS como SAN son a la vez  soluciones complementarias que rivalizan entre sí. Cada una tiene ventaja sobre la otra dependiendo del caso de uso y, por tanto, las compañas que tienen los recursos suficientes y las necesidades más completas pueden optar por implementar las dos arquitecturas.

Principales diferencias entre NAS y SAN

  1. Estructura. NAS utiliza redes TCP/IP, sobre todo Ethernet. Las SAN tradicionales normalmente se ejecutan en redes de alta velocidad, aunque es posible encontrar soluciones más baratas y menos complejas.
  2. Procesamiento de datos. Ambas soluciones se diferencian a la hora de procesar los datos: NAS se basa en archivos y SAN en bloques.
  3. Protocolos. NAS se conecta directamente a una red Ethernet, y puede emplear varios protocolos para conectarse con servidores como NFS, SMB/CIFS y HTTP. En cuanto a SAN, los servidores se comunican con los dispositivos de unidad de disco SAN mediante el protocolo SCSI.
  4. Prestaciones. Las SAN ofrecen mayor rendimiento en entornos que necesitan tráfico de alta velocidad, como bases de datos de transacciones elevadas y sitios web de comercio electrónico, entre otros. NAS tiene un rendimiento más bajo y una latencia más alta, pero una red de alta velocidad puede compensar, en parte, esa pérdida de rendimiento.
  5. Escalabilidad. Los dispositivos de nivel básico y NAS no son altamente escalables, pero los sistemas NAS de gama alta se escalan a petabytes utilizando clusters o nodos de escalamiento horizontal. En contraste, la escalabilidad es un factor importante para comprar una SAN. Su arquitectura de red permite a los administradores escalar el rendimiento y la capacidad en configuraciones de ampliación.
  6. Coste. En general el NAS es menos costoso a la hora de adquirirlo y mantenerlo. Los dispositivos NAS tienen menos componentes de administración de hardware y software que una red de área de almacenamiento.
  7. Gestión.  NAS es más fácil de administrar. Las SAN requieren más tiempo de administración que NAS. Además, la implantación de SAN puede requerir cambios físicos en el Centro de Datos, y administradores especializados.

En la infografía Casos de uso de NAS y SAN, explicábamos fácilmente los mejores escenarios para cada una de estas arquitecturas de almacenamiento.