¿Qué es geofencing y cómo se relaciona con el Cloud Computing?

El término geofencing no es algo nuevo, pero tampoco ha tenido excesiva proyección hacia el público. En muchas ocasiones se ha utilizado como una herramienta de marketing, aunque sus aplicaciones van más allá.

Geofencing se refiere al establecimiento de perímetros virtuales basados en geolocalización. En otras palabras, es posible definir un perímetro en una zona determinada (por ejemplo, en una tienda física y sus alrededores; en una casa particular; en una empresa) de manera que se activen determinadas acciones cuando entran en ella otros dispositivos móviles.

Geofencing aplicado al marketing

La aplicación más inmediata y conocida de esta tecnología es lanzar acciones de marketing cuando potenciales clientes penetran en la zona delimitada. Por ejemplo, si un cliente potencial se acerca a una tienda determinada, el sistema puede lanzar anuncios personalizados, ofertas, reclamos para que esta persona entre en el negocio.

En ese contexto, el geofencing ayuda a fidelizar a los usuarios (aunque hay una serie de cuestiones «peliagudas» a tener en cuenta, como, por ejemplo, la privacidad). Los vendedores pueden utilizar esta técnica para recopilar información sobre la ubicación y el comportamiento del usuario, para segmentar a su audiencia y personalizar así los mensajes, o para enviar mensajes push según la ubicación del usuario móvil. Como vemos, puede convertirse en una estrategia un tanto agresiva.

No vamos a profundizar en este artículo en las técnicas de marketing móviles, porque existen otras muchas aplicaciones del geofencing. Aquí dejamos unas cuantas:

  • Recordatorios personales cuando se penetra en el perímetro.
  • Activación de dispositivos inteligentes (domóticos), como un termostato que ajuste la temperatura cuando entramos en casa.
  • Alertas de seguridad.
  • Control de mascotas.
  • Rastrear envíos, hacer seguimiento logístico y comprobar el cumplimiento de los plazos de entrega.
  • Mantener los drones alejados de espacios aéreos restringidos.
  • Enviar mensajes de seguridad a turistas cuando se acercan a puntos de referencia peligrosos.
  • Alertar a los padres de los niños pequeños si salen de la casa.

Como vemos, las posibilidades son enormes. Otra aplicación posible tiene que ver con la ciberseguridad, y es una aplicación que nos interesa especialmente en este artículo.

El uso de geofencing para mejorar la ciberseguridad

Podemos ver estas «geocercas» como un nivel adicional de seguridad en nuestros perímetros. De la misma manera que una vaya física ofrece un nivel de seguridad extra para perímetros físicos, la ‘geocerca’ puede aumentar el control sobre el acceso a los activos digitales.

Este perímetro virtual se puede aprovechar para añadir este nuevo nivel de autenticación de los usuarios, simplemente verificando dónde se encuentran físicamente. Lo ideal sería que estos perímetros sirvieran como un elemento de autenticación de doble factor (quizás, triple factor en este caso).

Esto no significa que el geofencing sea la panacea, porque si un usuario autorizado actúa desde el interior, nada le impedirá acceder a la información privilegiada (en el peor caso, este infiltrado tendrá los privilegios suficientes, y nada se interpondrá en su camino). Sin embargo, ¿qué pasaría si alguien tiene acceso privilegiado desde una ubicación remota? Es decir, un hacker obtiene acceso a una cuenta empleando suplantación de identidad (phishing), algo que en condiciones normales le garantiza acceso impune, ¿verdad?

El uso de una ‘geocerca’ puede entorpecer ese proceso, ralentizándolo e incluso deteniéndolo y, a la vez, enviar una alerta a un administrador, o bloquear completamente todo acceso desde fuera de los perímetros aceptables. Esto puede ser particularmente eficaz si se establecen limitaciones a zonas muy detalladas.

El «punto caliente» del geofencing: la privacidad

Este artículo sería incompleto si no hablamos de los posibles obstáculos en la adopción del geofencing como una herramienta útil para las empresas. Es una tecnología que, de no ser tratada con escrupuloso detalle, puede traernos algún que otro dolor de cabeza. Eso sí, una vez tenemos todo controlado, el potencial es enorme.

El primer obstáculo es la privacidad. Es fácil de comprender, ya que, al rastrear continuamente nuestra geolocalización, el sistema puede recolectar más datos personales sobre el usuario de los que originalmente se pretendía. Por ejemplo, una geocerca instalada cerca de un hospital que registra visitas regulares puede indicar problemas de salud o seres queridos en cuidados intensivos. Ese es un dato que, muy probablemente, no queremos compartir y, aunque no es un dato directo (explícito), sí lo es indirecto.

En algunas zonas, como ocurre en Europa, el geofencing sólo se permite cuando los usuarios aceptan utilizar el servicio explícitamente antes de su despliegue. Pese a estos problemas, y si nos ceñimos a la aplicación relativa a la ciberseguridad, el geofencing es una solución elegante e interesante que podría aumentar la seguridad en las empresas.

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