Cloud Computing para departamentos financieros y de compras


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Aunque habitualmente nos centramos en el Cloud Computing desde un punto de vista técnico, en esta ocasión queremos dar un paso más y profundizar en qué supone el Cloud para los departamentos financieros, de compras y administrativos, dentro del determinante papel que desempeñan en la contratación y externalización de servicios de infraestructura IT.

El Cloud Computing es una manera de utilizar las TIC como un servicio, tal y como utilizamos el agua o la electricidad, sin tener que preocuparnos por las limitaciones de un dispositivo o un programa. Exactamente igual que sucede con la electricidad o el agua, que basta con encender un interruptor o un grifo y no tenemos que saber de voltajes o de fontanería para tener luz o aguar corriente. De este modo, el Cloud permite centrarnos en sacar el máximo provecho a las TIC, desvinculando su uso de las complicaciones técnicas. Como usuarios, el ejemplo más claro es el correo electrónico o la visualización de vídeos. Antes teníamos que instalarnos un programa, configurarlo, etc. y hoy podemos ver nuestro correo o un vídeo muy fácilmente y desde cualquier dispositivo.

Esta forma de usar la tecnología se ha trasladado también al entorno empresarial, con aplicativos de negocio o capacidad de computación y almacenamiento que los proveedores Cloud como Arsys ofrecemos como un servicio a nuestros clientes. Gracias a la especialización, los proveedores asumimos las complejidades de las TIC con todas las garantías tecnológicas y humanas, y la economía de escala nos permite comercializar nuestros servicios con la mejor relación calidad-precio. De este modo, el Cloud permite a las empresas hacer cosas que hasta hace poco tiempo no podían ni imaginar, y hacerlo además de una forma sencilla, rápida y sin preocuparse por su administración técnica ni de la obsolescencia de las TIC, ya que una plataforma Cloud crece y mejora sus funcionalidades en tiempo real, una exigencia del mercado actual para las empresas de cualquier tamaño y sector. Así, los sistemas informáticos pasan a gestionarse como una commodity y las empresas sólo se tienen que centrar en su negocio, su producto y su mercado.

Antes de la llegada del Cloud, el modelo tradicional  de arquitectura IT se basaba en previsiones (“este proyecto va a tener 30.000 o 50.000 usuarios por lo que requerimos tres servidores”, por ejemplo) que muchas veces no se cumplían o se sobrepasaban con creces, generando además de la inversión inicial, muchos recursos infrautilizados o la temida “muerte por éxito”, en la que las empresas no cuentan con recursos informáticos suficientes para responder a la demanda de sus clientes. Esto generaba mucha incertidumbre en las  empresas. El Cloud soluciona  estas dudas: es un modelo de tecnología como servicio, donde se paga exclusivamente por lo que se utiliza, al minuto, y el cliente sabe exactamente qué recursos consume, cuándo y para qué, con total transparencia. No hay nada más sencillo de gestionar. Ni para los equipos informáticos, ni para los departamentos financieros que controlan la inversión en infraestrucura IT de cada proyecto.

Ahora, bajo el modelo Cloud la inversión en tecnología no requiere desembolsos iniciales, ni contratos a largo plazo que resultan difíciles de amortizar, se elimina la incertidumbre…. Todo desembolso en Cloud pasa del CAPEX al OPEX, el coste de propiedad (TCO) se flexibiliza y se controlan los gastos hasta tal punto que podemos saber cuánto se invierte exactamente en cada servicio IT , algo que es muy importante en la mediana y gran empresa o en las compañías que desarrollan aplicaciones, como agencias de comunicación digital o desarrolladores que necesitan conocer los gastos a la perfección para repercutírselos al cliente final. Y no solo en el hardware que necesitamos para almacenar y ejecutar aplicaciones, sino también con los costes de licenciamiento del software, que siempre resultan más difíciles de gestionar.

Este cambio en el paradigma es muy importante para los departamentos encargados de la contratación de infraestructura IT. Simplificando mucho, este nuevo modelo permite firmar un contrato marco de provisión con un proveedor Cloud y que los equipos técnicos vayan ampliando sus funcionalidades a medida que las necesiten, pero sin entrar en negociaciones interminables que se abren y cierran constantemente porque se va desplegar una máquina más o se va cambiar una configuración. Todo ello, de forma acompasada a la evolución del negocio y perfectamente sincronizada con las necesidades más puntuales del ciclo de vida de cada proyecto, con soluciones de infraestructura que crecen o decrecen sin costes de entrada o salida, eficientemente y sin desaprovechar recursos.

De este modo, la gestión de la infraestructura IT se alinea de forma más eficiente con los objetivos de la empresa, y los departamentos financieros  pueden centrarse en aportar valor al negocio, involucrándose en las decisiones más determinantes y que  contribuyen directamente en el negocio, como analizar la selección del proveedor, la negociación de las condiciones o los Acuerdos de Nivel de Servicio, y no en si un servidor está amortizado o su coste se sale de lo previsto si hay que contratar uno nuevo.


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