IPv6, la respuesta necesaria al crecimiento de Internet

Las direcciones IP, que identifican a todo equipo conectado a Internet y permiten su comunicación en red,  tienen su origen en la década de los setenta. Actualmente, se utiliza la cuarta versión del protocolo IP, también conocida como IPv4, para asignar estas direcciones, pero su capacidad está a punto de superarse y es necesario adaptar su evolución: IPv6.

Teléfonos móviles, libros electrónicos, televisores, impresoras, frigoríficos… Y, por supuesto, ordenadores. Hoy en día, resulta extraño encontrar un dispositivo electrónico que no esté conectado a Internet y que, por tanto, no utilice una dirección IP (Internet Protocol) asignada a través de IPv4, independientemente de que esté o no asociada a un dominio a través del DNS.

En IPv4, las direcciones IP están formadas por cuatro números de 8 bits (el valor de un número de 8 bits oscila entre cero y 255), que se suelen representar separados por puntos, como “217.76.128.63”. Este formato genera unas 4.300 millones de direcciones únicas.

A pesar de lo abultada que pueda resultar esta cifra,  se queda escasa para las dimensiones que está adquiriendo Internet y el creciente número de dispostivos conectados. Recientemente, la Number Resource Organization, una de las organizaciones mundiales que contribuyen al desarrollo de Internet, ha advertido que apenas quedan unos 200 millones de direcciones IP libres. Según esta organización, a principios de 2011 se terminarán las direcciones libres bajo IPv4 y, por tanto, resulta prioritario adaptar la sexta versión de este protocolo,  también conocida como IPv6, para garantizar el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento.

Por ese motivo, proveedores como Arsys hemos optado por una infraestructura compatible con ambos protocolos para nuestros sistemas y servicios. Toda la red de comunicaciones de Arsys es compatible con IPv6 de forma nativa y admite ambos protocolos indistintamente. Sólo de este modo, los proveedores podemos asegurar una transición adecuada entre ambos protocolos y que ésta se realice de manera transparente al usuario.

¿Qué es el IPv6?
El protocolo IPv6 es una solución que responde, principalmente,  al problema de escasez de direccionamiento IP que existe en el protocolo IPv4 actual. Las direcciones IPv6 consisten en ocho grupos de cuatro dígitos hexadecimales separados  por dos puntos, como ” 2001:0ba0:01e0:d001:0000:0000:d0f0:0010″. De este modo, el formato de IPv6 permite un rango prácticamente ilimitado de direcciones IP: unos 340 sextillones de direcciones únicas.

Por sus características, IPv6 abre las puertas a un nuevo modelo de servicios y aplicaciones orientados al end-to-end (máquina a máquina), como las aplicaciones peer-to-peer relacionadas con la VoIP y la IP-TV, que resultarán más fáciles de implementar y más potentes. También ampliará la oferta de servicios móviles y wireless, ya que prácticamente todos los dispositivos podrán interconectarse a la Red. Además, IPv6 facilita el desarrollo y despliegue de aplicaciones y servicios globales que, en el entorno saturado de IPv4, podrían resultar complicados y costosos de implantar y gestionar.

El nuevo protocolo también resuelve algunos problemas existentes actualmente: proporciona auto-configuración a los dispositivos e incorpora IPsec de forma obligatoria, proporcionando una mayor seguridad para el usuario en numerosos aspectos (DNS, peticiones de routing, http, etc.). La simplificación de estándares y de los formatos de las cabeceras de los paquetes IP también facilita la gestión de las direcciones, además de evitar el siempre complicado uso de NAT (Network Address Translation), un sistema que permite compartir dirección IP desde una misma red local y que lleva prolongando IPv4 desde hace años.

En resumen, las ventajas del IPv6 son:

  • Escalabilidad. IPv6 tiene direcciones de 128 bits frente a las direcciones de 32 bits de IPv4. Por tanto, el número de direcciones IP disponibles se multiplica exponencialmente.
  • Seguridad. IPv6 incluye diversas opciones de seguridad en sus especificaciones, como la encriptación de la información y la autentificación del remitente de dicha información.
  • Aplicaciones en tiempo real. Para dar mejor soporte al tráfico en tiempo real, como una videoconferencia, IPv6 incluye etiquetado de flujos en sus especificaciones. Con este mecanismo, los routers pueden reconocer a qué flujo extremo a extremo pertenecen los paquetes que se transmiten.
  • Plug and Play. IPv6 incluye en su estándar funcionalidades “plug and play”, que facilitan a los usuarios la conexión y configuración de sus equipos a la Red.
  • Especificaciones más claras y optimizadas. IPv6 sigue las buenas prácticas de IPv4 y elimina las características no utilizadas u obsoletas de IPv4, optimizando el protocolo de Internet.