Desktop as a Service, cinco años en constante evolución

Es frecuente que la tecnología evoluciona muy rápidamente en cuestión de pocos años, haciendo que, en ocasiones, lo que era novedoso y puntero, se convierta en algo obsoleto. Sin embargo, otros servicios han mejorado en cuestiones de usabilidad, funcionalidades o arquitectura interna, para adaptarse a la demanda y a los tiempos; éste es el caso de los DaaS (Desktop as a Service) o escritorios virtuales.

Hoy, los escritorios virtuales se entienden como sistemas que no se ejecutan en la máquina a la que accede el usuario, sino a través de un software cliente que está instalado en un dispositivo terminal. Este software permite la interacción mediante los periféricos habituales. Así, los DaaS son una tecnología en la Nube que permite a los usuarios disponer de recursos sin necesidad de que estos estén físicamente en el dispositivo utilizado.

Los inicios del Desktop as a Service

La idea de proporcionar a los usuarios escritorios remotos es muy potente. Esto hace más sencillo el teletrabajo o las tareas de desarrollo en entornos controlados y seguros, por poner sólo algunos ejemplos de los que vimos en Repasamos los escenarios de uso más habituales de DaaS.

Hace cinco años, la realidad era que los proveedores de estos servicios de escritorio remoto eran los propietarios y los administradores de un hardware propietario que podía estar en sus Centros de Datos, o en cualquier otro lugar físico propio. Como podemos imaginar, las implicaciones de este planteamiento en la Experiencia de Usuario eran bastante evidentes:

  • El cliente suscribía un contrato de largo plazo con el proveedor a un coste que, típicamente, se dimensionaba según el número de usuarios utilizando el servicio, y por mes.
  • Una vez llegados a un acuerdo, el proveedor proporcionaba el acceso al hardware requerido para poner en marcha el entorno, instalando el software y poniendo en marcha todo lo que se necesitase en cuanto a datos, cuentas de usuario, etc.

Este modo de proceder era algo usual, y todavía lo es en algunos servicios. Era necesario reservar hardware y, en general, recursos para dar servicio a los usuarios requeridos durante el período que durase el contrato. El largo plazo al que nos referimos se requería para hacer rentable la operación, puesto que el coste de reservar todos los recursos al inicio del contrato era considerable.

Las desventajas o, al menos, los puntos discutibles desde el punto de vista del cliente empezaban por la falta de flexibilidad del modelo. Para empezar, se era necesario dimensionar correctamente las necesidades de recursos, el número de usuarios que iban a hacer uso del servicio, y un largo etcétera.

Siguiendo este modelo no es viable, al menos no de manera sencilla, cambiar lo pactado o redimensionar el servicio: no es un sistema escalable. De modo que, si inicialmente pactamos unas prestaciones que con el tiempo resultan ser excesivas, no podremos dar un paso atrás; o bien, si comenzamos con prudencia y, de repente, necesitamos añadir muchos nuevos usuarios porque nuestra empresa abre una sede en otra ciudad, no será tan sencillo ni económico.

Por otro lado, los contratos a largo plazo suponen para los clientes, siempre, un cierto impedimento para cambiar de proveedor y optar por un servicio más acorde a las necesidades de cada momento, que pueden ser muy diferentes a medida que el negocio evoluciona, o que los objetivos empresariales cambian. En pocas palabras, se produce un efecto de vendor lock-in que no beneficia al cliente.

Cuando se establece un contrato de este tipo, suelen añadirse cláusulas en las que se estipula una cuota de finalización, o una penalización por cancelar antes de tiempo el contrato. Esto no hace sino añadir costes ocultos al servicio. Se puede decir que, entonces, el DaaS no aportaba muchas ventajas sobre una solución VDI on-premise.

 Cloud Desktop

Con el despegue de la Nube y los diferentes servicios, llegó la nueva era del DaaS. De la misma manera que hablamos de Cloud Storage cuando nos referimos a servicios de almacenamiento en la Nube, podemos comprender mejor lo que es el Desktop as a Service si le cambiamos el nombre a Cloud Desktop o Escritorio en la Nube.

Hoy, DaaS es un servicio basado en la Nube que mejora la experiencia de usuario a todos los niveles. Las desventajas que mencionamos en el apartado anterior desaparecen. Se trata de un modelo mucho más flexible en el que los recursos se pueden asignar bajo demanda, según el cliente necesite más (porque se añaden usuarios, o se abren sucursales en otras ciudades, o por cualquier otro motivo), o menos puestos.

No hace falta firmar contratos a largo plazo, porque ya no es necesario rentabilizar la infraestructura, ni se produce vendor lock-in: el cliente paga por los recursos que consume, manteniendo su libertad a la hora de elegir un proveedor u otro. En otras palabras, es un servicio escalable tanto en recursos como en los términos pactados. El cliente puede configurar a su antojo los parámetros de prestaciones y adaptar, así, el servicio a las necesidades inmediatas en su negocio.

¿Es el DaaS actual mejor que el DaaS de hace cinco años, o mejor que una solución VDI on-premise? Es difícil hacer este tipo de afirmaciones, porque dependen en cada caso. Es la misma comparación que podemos hacer entre un software de terceros adaptado a nuestras necesidades y un software 100% hecho a medida. Mientras nuestras necesidades no cambien y siempre que dispongamos de recursos suficientes como para costear el desarrollo, una solución 100% hecha a medida puede ser una buena opción.

En el fondo, se trata de llegar a un compromiso entre la solución perfecta y la solución práctica. DaaS tiene una adopción sencilla en cualquier empresa, se despliega en cuestión de minutos y permite la flexibilidad de reconfigurar cualquier parámetro adecuándose a las necesidades del cliente en tiempo real. Hoy, la flexibilidad es la clave del éxito de este Servicio en la Nube.