Qué es el metaverso, para qué sirve y qué relación tiene con otras tecnologías

El metaverso existe desde antes, pero el cambio de nombre de Facebook a Meta ha multiplicado todo el interés alrededor de este concepto.  En este artículo, nos centramos exclusivamente en explicar todo lo que es el metaverso, lo que implica y cómo se relaciona con otras tecnologías

Qué es el metaverso

Se trata de un mundo virtual en el que nos conectaremos a través de un dispositivo, con un avatar que nos identifica dentro de ese mundo y que utilizaremos para interactuar. Dicho mundo no pretende ser fantástico, sino que debe simular la realidad, por lo que el concepto de la realidad virtual cobra mucho sentido. 

La idea del metaverso busca conectarnos más aún a través de Internet; de hecho, Internet es la primera piedra del metaverso y el fin era conectar personas alrededor del mundo. Es más, esto es lo que buscaban Zuckerberg, Andrew McCollum, Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes cuando crearon Facebook.

Por tanto, dejamos de estar detrás de una pantalla para estar sumergidos dentro de ella con el objetivo de conectarnos más aún, de ahí que se le llame la revolución de Internet o Internet 2.0 porque funciona sobre los pilares del World Wide Web. 

Cabe preguntarse, ¿por qué necesitamos un metaverso? Los impulsores (Facebook y otras empresas) piensan en evolucionar las interacciones para hacerlas más reales, es decir, que no se resuman a un comentario en una foto o un simple like. 

No obstante, el metaverso que plantea Facebook y el resto de compañías tecnológicas, como NVIDIA o Google, todavía está en desarrollo porque tienen que elegir el enfoque final y las infraestructuras que quieren implantar. El concepto todavía es un boceto, pero ya se habla de la posibilidad de poner en marcha negocios online:

  • Comprar electrodomésticos simulando el viaje a la tienda física y siendo atendidos por personal de la tienda.
  • Comprar o vender ropa. 
  • Incluso, comprar casas o terrenos. 
  • Hacer reuniones de empresa a distancia.
  • Tener locales virtuales y pagar un alquiler, como uno físico.

Muchos otros han hablado de los negocios puramente virtuales, como son los NFTs y las criptomonedas. 

De ahí que piensen en la realidad virtual para conseguir la experiencia más cercana a la realidad: totalmente inmersiva. Sin embargo, hay una barrera: las gafas de realidad virtual. Actualmente, son la única herramienta que nos permite gozar de VR, y no son nada baratas, por lo que tendríamos que invertir cierta cantidad de dinero para acceder a dicho metaverso. 

¿Por qué realidad virtual? Porque es la que permite registrar movimientos físicos (expresiones corporales y faciales), simular una realidad alternativa y conseguir una inmersión máxima. 

¿Y la realidad aumentada? Es un tipo de realidad que hace uso de un entorno físico para añadir más información. Por ejemplo, podemos tener unas gafas de realidad aumentada que nos digan qué calle debemos coger o a cuántos metros está nuestro destino, en vez de estar mirando la pantalla del móvil. Igualmente, podemos enfocar la cámara de nuestro smartphone en un cartel con letras rusas o asiáticas y obtener una traducción literal. 

El metaverso y la relación con la realidad aumentada puede ser la “bala en la recámara” que tenga Meta en caso de que el concepto de realidad virtual falle. 

Origen del metaverso: el resurgimiento del concepto

No es un concepto nuevo, pero si vamos a su origen no hay un consenso claro. Muchos opinan que el concepto nace con la novela Snow Crash de Neal Stephenson, publicada en 1992. Otros, aseguran que la primera piedra del metaverso es WWW (World Wide Web), siendo un concepto que se ha ido desarrollando con el paso de los años. 

En la novela de Neal, se hace referencia a un protagonista que vivía 2 realidades distintas:

  • En la vida real, el protagonista era un repartidor de pizzas. 
  • Existía un mundo virtual 3D en el que los humanos interactúan entre sí a través de avatares. 

Esto se habría desarrollado con la película Ready Player One, que representa un entorno virtual compartido llamado “EL OASIS”. El contexto se da en el año 2045 con una crisis energética y calentamiento global, causando problemas sociales y económicos. Así que, “el oasis” es la vía de escape de las personas, a las que acceden con auriculares y guantes.

Cómo funciona el metaverso: así se espera que sea

Para empezar, no estaríamos ante un metaverso único, sino que cada metaverso tendría diferentes requisitos. La razón radica en que los usuarios buscarán la libertad de definir su espacio y moldearlo a su antojo. Y esta libertad se obtiene a base de descentralizar los procesos para garantizar que cada uno sea único y sirva para diferentes fines. 

Este motivo invoca al MaaS (metaverse-as-a-service), en el que la personalización estará en manos de los creadores. Fue The Block Research el que destacó este enfoque, cuya explicación se puede resumir de esta manera:

  • Cada metaverso tiene requisitos según el sector y el nivel de compromiso del usuario final (algo así como los niveles de suscripción en Twitch).
  • Los elementos y las marcas serán diferentes. Cuantas más marcas opten por ampliar su participación en la comunidad, mayor personalización. 
  • Los usuarios no están cerrados a un metaverso, sino que pueden transportarse a otros metaversos con su mismo avatar. 
  • El metaverso no sustituye al mundo físico, sino que es una capa añadida para mejorar las experiencias del mundo real. 
  • Con mucha seguridad, existirán los micropagos para acceder a distintos contenidos o escenarios.  

Ya hay estudios y pronósticos del mercado que va a suponer el metaverso, como es el caso de Bloomberg Intelligence, Newzoo, IDC, PwC, Two Circles y Stadista: puede llegar a $800 mil millones en 2024. Eso sí, todavía no está puesto en marcha, sino que está desarrollándose. 

¿Dónde está el metaverso? 

No es una pregunta recurrente y merece hacer énfasis en su respuesta porque en algún lugar deben alojar todo ese mundo, ¿no? Fijaros en Minecraft, Roblox, incluso en el Grand Theft Auto, entendido como un mundo virtual que simula el real (Los Ángeles) y en el que tenemos un avatar con el que poder interactuar con otros jugadores. 

Estos mundos están alojados en servidores de centros de datos, como los que tenemos en Arsys. Sin duda, habrá una demanda gigantesca en servicios de alojamiento e, incluso, de cloud computing. Así que, el metaverso tiene como destino un servidor al que se conectarán todas las personas que quieran acceder al mundo.  Este es el motivo por el que se dice que no es un mundo ilimitado porque está sujeto a la asignación de recursos, como es la capacidad del servidor. 

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