Escritorios virtuales, ¿qué son y por qué apostar por ellos?

Un escritorio virtual se refiere a un sistema informático que no se ejecuta directamente en la máquina a la que accede el usuario, sino a través de un software cliente —instalado directamente en un dispositivo terminal— que permite la interacción mediante los periféricos habituales. Se trata de una tecnología en la Nube que permite a los usuarios disponer de recursos —software y datos— sin que sea necesario que estén presentes físicamente en el dispositivo que están utilizando. Esto tiene un buen número de ventajas desde el punto de vista empresarial y de negocio, así como en lo referente a la seguridad y flexibilidad de la solución.

Los escritorios virtuales dependen de un software de virtualización. La virtualización es la creación de una versión virtual de algún recurso tecnológico mediante software. Este recurso tecnológico puede ser cualquier cosa, desde un dispositivo de almacenamiento, pasando por recursos de red o un sistema operativo completo.

La única restricción es que el sistema que soporta la virtualización debe disponer de recursos suficientes, como memoria RAM, velocidad de lectura, acceso y transferencia a disco, velocidad de procesador… Es decir, cada virtualización se apoya en recursos físicos específicos de una máquina real, y dichos recursos se reservan por completo para cada virtualización.

Existen dos tipos principales de escritorios virtuales: VDI y DaaS —no confundir con Data as a Service—. El primer tipo es Virtual Desktop Infrastructure, y se refiere a la tecnología que permite a las organizaciones ejecutarlos en máquinas virtuales instaladas en servidores on-premise o externas, como IaaS.

El segundo tipo es el Desktop as a Service, que ofrece básicamente lo mismo, pero con la particularidad de que el proveedor Cloud se encarga de dar recursos, crear imágenes o realizar las actualizaciones necesarias. Esta es la solución más indicada para un negocio, por una serie de ventajas que vamos a estudiar a continuación.

Beneficios principales de los escritorios virtuales

La principal ventaja de utilizar escritorios virtuales es que estos son entornos seguros y aislados. Todas las aplicaciones que utilicemos en ellos están instaladas en un servidor on-premise o en la Nube y no en el terminal desde el que trabajamos. Esto significa que los riesgos asociados al robo, corrupción de datos o avería del dispositivo final se reducen enormemente.

Por otro lado, elimina la complejidad en la administración del inventario de hardware, las versiones y los parches del sistema operativo, la securización del puesto de trabajo y los accesos remotos, entre otras funcionalidades.

Esto hace, además, que los escritorios virtuales sean una herramienta ideal para los desarrolladores. Al ejecutar diferentes entornos desde un mismo terminal, si un cambio en una aplicación provoca un fallo crítico, o tiene consecuencias inesperadas que impliquen una catástrofe en la máquina o sistema operativo, solo afectará a la virtualización y no al equipo físico. De la misma manera, los desarrolladores pueden probar las aplicaciones en diferentes entornos desde una misma máquina.

Desde el punto de vista empresarial, el escritorio virtual resuelve algunos problemas de compatibilidad de aplicaciones. Si existe una actualización de sistema operativo en la empresa, pero ciertas aplicaciones de uso común solo funcionan en versiones anteriores de dicho sistema, se pueden crear escritorios virtuales para solucionar este problema. De este modo, es posible seguir utilizando las aplicaciones habituales de manera transparente para el usuario.

Podemos resumir otras ventajas de los escritorios virtuales, desde el punto de vista del usuario en una empresa u organización:

  • Máxima rapidez y flexibilidad, puesto que los recursos se asignan de manera dinámica y automática. Se necesitan pocos minutos para desplegar un escritorio virtual con todas sus aplicaciones.
  • Es una solución escalable, que permite dar respuesta rápida a una alta demanda o picos de trabajo. De igual manera se puede disponer de manera inmediata de nuevos puestos de trabajo si se requieren.
  • Mejora la productividad, ya que el usuario accede a las aplicaciones que necesita configuradas para su perfil, y desde cualquier lugar.
  • Son herramientas perfectas para expandir una organización a través de sucursales u oficinas remotas. También favorecen el teletrabajo, puesto que basta con una conexión a Internet para acceder a un entorno seguro, idéntico al del puesto de trabajo habitual.
  • Gran seguridad: alta disponibilidad, backup, encriptación SSL, antivirus, redundancia, SLA muy elevado.

DaaS vs. VDI

Desde el punto de vista práctico, los escritorios virtuales ahorran costes de hardware. No es necesario invertir en máquinas potentes, ni en costosos servidores, así como no es necesario disponer de datacenters on-premise, ni de estancias acondicionadas para ello. Todo está en la Nube, y es responsabilidad del proveedor del servicio disponer de los recursos necesarios, y proveer de la seguridad, accesibilidad, fiabilidad y flexibilidad necesarias.

La solución clásica de VDI tiene sus ventajas, pero las desventajas acaban pesando más: complejidad en los procesos de implementación, grandes inversiones iniciales necesarias en infraestructuras y otro problema de índole técnica hacen que la solución basada en la Nube la supere claramente.

Podemos decir, por lo tanto, que el DaaS conlleva más ventajas para las empresas que el modelo VDI. DaaS proporciona escritorios virtuales operativos, es decir, su coste se basa en un modelo de suscripción o pago por uso, en lugar de un modelo de licencia perpetua, pero sobre todo evitamos el coste de mantenimiento, actualización y administración local, y también el de los servidores, dispositivos de almacenamiento y Centro de Datos.

Con DaaS, el cliente puede centrarse en la gestión de usuarios, de las políticas de uso y del mantenimiento de sus aplicaciones y no tiene que preocuparse de temas más técnicos como la provisión de recursos, instalación y configuración de componentes y demás tareas, de las que se responsabilizará el proveedor del servicio.