Breve historia y evolución del Cloud Computing

¿Cómo hemos llegado al punto actual de desarrollo de Servicios en la Nube? ¿Cuál ha sido el camino recorrido y las razones que nos han llevado hasta aquí? La historia del Cloud tiene unos comienzos borrosos, porque hay dudas acerca de cuándo se puede empezar a hablar propiamente de la nube como tal. Podemos decir que el concepto que hay detrás del Cloud empezó a gestarse con las primeras redes de ordenadores y los primeros terminales remotos. En concreto, nos vamos hasta la década de 1960, en los Estados Unidos.

En 1963, la DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) presentó al MIT (Massachusetts Institute of Technology) el proyecto de desarrollo de una tecnología que permitiese que «una computadora» fuese utilizada por dos o más personas de manera simultánea. Ahí estaba el precursor de lo que ahora se conoce como Cloud Computing. La palabra «virtualización» se usó en ese momento para describir aquella situación, aunque el significado de la palabra se hizo más grande en adelante.

El significado de la virtualización cambió en la década de 1970 para describir la creación de máquinas virtuales. A partir de ahí, con la llegada progresiva de Internet, las empresas comenzaron a ofrecer redes privadas «virtuales» como un servicio rentable. El uso de máquinas virtuales se hizo popular en la década de 1990, lo que llevó al desarrollo de la infraestructura moderna de Cloud Computing.

Llega Internet y surgen los primeros servicios en la nube

Las décadas de 1980 y 1990 fueron dominadas en los Estados Unidos por compañías como América Online y CompuServe. A finales de  1990 e inicios de 2000 cambió la forma en que las personas se conectaban a Internet. Se introdujeron servicios como el correo electrónico a través de Yahoo! Mail y Hotmail, que ya podemos considerar servicios en la Nube de pleno de derecho. Estos servicios abrieron la puerta a muchos otros, por ejemplo el alojamiento de fotografías (Flickr, 2004), ofimática o música bajo demanda (Napster, 1999).

En esas fechas empezaron su andadura servicios de Infraestructura como Servicio (IaaS), que permitieron a las empresas grandes y pequeñas aprovechar la escalabilidad de la computación en la Nube sin hacer frente a los gastos de capital inicial ni a requisitos de mantenimiento continuo. Poco a poco la nube iría ganando en popularidad a medida que las empresas empezaron a entender mejor sus ventajas, su utilidad y los servicios que se podían esperar de ella.

Con el nuevo siglo aparecieron también los primeros servicios de entrega de software a usuarios finales a través de Internet. A partir de ese momento, cualquier persona con acceso a Internet podía acceder y descargar el programa o aplicación, así que las empresas podían adquirir el software de manera rentable y bajo demanda, a distancia.

Toda esta nueva oferta de servicios en la nube fue muy innovadora. Además les dieron a las nuevas empresas, principalmente nuevas empresas digitales, una manera sin precedentes de aprovisionar y escalar rápidamente sus propias ofertas, eliminando la necesidad de tener que comprar y configurar una gran cantidad de hardware y sistemas, ni contratar a personal altamente cualificado para administrar su infraestructura.

Esta nueva manera de hacer las cosas ofrecía a las empresas de todo el mundo la capacidad de acceder a ciertas industrias, incluso de ser disruptivas, de maneras anteriormente imposibles o inalcanzables, justamente debido a los requisitos financieros y de capital humano demasiado elevados.

Es en esa época, principios de los años 2000, cuando las nuevas empresas digitales tienen por primera vez la opción de evitar la instalación de aplicaciones heredadas on-premise y adoptar en su lugar el Software como Servicio (SaaS). De nuevo, sin tener que construir y mantener la infraestructura tecnológica para trabajar con las aplicaciones.

A partir de ahí, se puede decir que el Cloud evoluciona rápidamente hasta llegar a nuestros días y a toda la gama de servicios que hoy utilizamos en cualquier ámbito profesional o privado. El camino ha sido largo, pero como hemos visto, desde los inicios de las redes de ordenadores, la nube ha estado presente de una u otra forma.

Hoy día, miles de empresas pequeñas y medianas solo pueden acceder a su digitalización gracias al Cloud. Sin la nube quedarían abocados al pasado y perderían capacidad de competir en el mercado actual.