¿Por qué debemos seguir los estándares y mejores prácticas al desarrollar un sitio web?

La programación siguiendo los estándares se basa en escribir código tal como se especifica en los lenguajes de la web, principalmente HTML, CSS y Javascript. En este artículo, veremos por qué es importante seguir esos estándares. No sólo como una manera de promover la usabilidad, sino también como una manera de asegurarse que un desarrollo se verá correctamente hoy y en este dispositivo, pero también mañana y en la mayoría de los sistemas donde se llegue a consumir.

Los estándares web para codificar páginas web son unas reglas de comportamiento que los principales desarrolladores de navegadores se han comprometido a seguir. Persiguen objetivos beneficiosos para los desarrollos, el mantenimiento del código y su accesibilidad.

Gracias a estos estándares, el mundo (y el trabajo) es mucho  más sencillo para los desarrolladores. En parte, porque los fabricantes de navegadores también han hecho un esfuerzo importante por apegarse a los estándares y crear software que, por ejemplo, interprete las nuevas etiquetas de HTML5 de una manera más fiel.

Antes que nada, debemos ser conscientes que una de las principales normas es separar el contenido de la apariencia, definiendo la estructura y luego su presentación. Esta separación es clave para que el contenido pueda ser visualizado en distintos dispositivos y para que sea duradero en el tiempo y, en caso de tener que realizar cambios, podamos hacerlos con la mayor rapidez y claridad posibles.

Los elementos que definen un sitio web

En cualquier sitio básico podemos diferenciar tres elementos importantes: el contenido, el HTML (HyperText Markup Language) y el CSS (Cascading Style Sheets).

Dentro del contenido encontraremos textos, imágenes, vídeos, animaciones, sonidos, archivos… El HTML es el lenguaje que nos permitirá plasmar ese contenido de manera que lo entiendan los navegadores. Además, tiene la función de definir el rol de cada pieza del contenido (párrafos, listas, títulos, enlaces, imágenes…), así como marcar la estructura de un documento. Por último y no menos importante tenemos el CSS, con el cual se define la presentación, es decir, con qué reglas de estilo se deben visualizar los elementos del contenido (tipos de letra, formatos…)

Beneficios

Si trabajamos siguiendo los estándares, estas son algunas de las ventajas que nos encontraremos:

  • Presentar nuestro contenido de manera amigable a dispositivos y navegadores. El contenido se define una vez y, con el mismo HTML, se podrá ver el sitio adaptando su presentación a las características del medio donde se está consumiendo. Ya sea mediante un ordenador, tablet o un smartphone, el usuario podrá acceder a nuestro contenido y verlo correctamente, adaptado a su pantalla. Simplemente, hay que crear las respectivas reglas de estilo para cada tipo de situación.
    Al definir el estilo en un archivo aparte, todas las páginas pueden descargarse de la necesidad de especificar cómo se deben de ver, descargando de código de manera generalizada un documento. Al requerir el mínimo código, las páginas son mucho menos pesadas y por lo tanto se descargarán más rápido. Todo el código que antes se usaba definir la presentación se carga mediante una sola hoja de estilo. ¡Un plus que se traduce en una navegación rápida y una mejor experiencia de usuario!
    Separar el contenido de la presentación nos permitirá realizar modificaciones y cambios en el XHTML o en el CSS, sin que éstos afecten a la otra parte. Así, si tengo que cambiar la presentación de la página, solo necesitaré cambiar una única vez el CSS y cada página que use esas reglas de estilo se actualizará automáticamente. Todo esto simplifica la vida a la hora de realizar un rediseño, por ejemplo o lanzar una nueva sección dentro de un site.
  • Compatibilidad con todos los navegadores. La fragmentación de clientes es un problema patente en el mundo de la web y algo con lo que los desarrolladores debemos lidiar constantemente. Es importante que el usuario pueda visualizar nuestro contenido tenga la tecnología que tenga a su alcance. Incluso los usuarios que no usan navegadores convencionales podrán acceder a nuestro sitio.
    Si nos aseguramos que nuestras páginas validan correctamente será más sencillo que los navegadores las interpreten correctamente. Existen servicios de validación para XHTML y CSS que nos ayudarán a identificar posibles errores. Esto permite un mejor control de calidad y asegurarnos que, por diferente que sea el cliente web que se use, nuestro documento no tenga problemas en renderizarse correctamente.
  • Proceso de producción y equipos de trabajo. La producción es más eficiente y permite al equipo de contenido trabajar en paralelo. Unos pueden encargarse de escribir el contenido, otros de definir su aspecto y otros de su funcionalidad. Todos podrán trabajar a la vez sin entorpecerse.
    Promover la codificación apegada a estándares nos ayudará, además, a distribuir el contenido para uso por terceros más fácilmente, pues nuestro contenido estará separado de cualquier regla de presentación y podrá usarse no solo para visualizarse dentro de una web, sino en otros medios como apps.

Si optamos por la codificación según los estándares veremos que nuestra vida como desarrolladores web es más sencilla y podremos trabajar de manera más rápida y eficiente, así como participar en proyectos con otros equipos de una manera más fluida.

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