Automatiza las tareas de desarrollo e integración continua con Jenkins

Dentro de las herramientas para desarrolladores, hoy nos centramos en el software de automatización Jenkins, que sirve de motor para automatizar las tareas en gran parte del flujo de trabajo de un proyecto, por lo que resulta especialmente útil en los equipos técnicos que quieren agilizar las tareas de desarrollo de cara a los procesos de integración continua.

Como servidor de automatización, Jenkins permite que una máquina realice numerosas tareas a las que los humanos destinamos demasiado tiempo en demasiadas ocasiones. Para esto, encontramos en Jenkins centenas de plugins hechos por la comunidad, que se pueden integrar en varias etapas del proceso de desarrollo. Aunque podríamos hacer con él todo tipo de tareas automáticas, Jenkins se suele usar perfectamente como servidor de integración continua. Escrito en Java y accesible mediante interfaz web, Jenkins es multiplataforma y se ha consolidado últimamente como una de las herramientas más usadas en la actualidad para realizar las tareas de integración continua.

¿En qué consiste la integración continua?

La integración continua es una práctica habitual en el mundo del desarrollo actual, usada principalmente por equipos de desarrollo que han adoptado metodologías ágiles de trabajo. Básicamente, consiste en un proceso por el cual cualquier pequeña mejora en el software se integra rápidamente con el software que se llevará producción. Cualquier mejora, debidamente probada, es integrada en los repositorios de control de versiones, junto con las mejoras producidas por otros desarrolladores del equipo de trabajo. En la práctica, mediante la integración continua es posible llegar a crear diferentes versiones de un sofware diariamente o intradía. La integración continua es un proceso habitual en empresas de desarrollo avanzadas y startups tecnológicas, preocupadas por llevar cuanto antes valor a los clientes finales.

Jenkins e integración continua

Los desarrolladores y gestores de proyecto saben que llevar a producción un software o una nueva versión es una tarea delicada. Para que sea posible, es fundamental contar con algún sistema de automatización, que sea capaz de construir el software, o desplegarlo en servidores, pero que sólo permita esa puesta en producción cuando el software ha sido probado convenientemente.

En este punto es donde entra Jenkins, como sistema de automatización, capaz de realizar cientos de tareas necesarias para asegurar la calidad del software y facilitar su despliegue o construcción. Algunas de las tareas más habituales que Jenkins es capaz de hacer son las siguientes:

  • Testar el software.
  • Revisar las métricas de calidad del software establecidas por el equipo de trabajo.
  • Enviar las modificaciones del software, una vez pasadas todas las validaciones, al repositorio principal.
  • Automatizar la compilación del software o su despliegue, una vez se hayan integrado nuevos cambios en el proyecto.
  • Notificar debidamente a los desarrolladores o al equipo de aseguramiento de la calidad cuando se encuentra cualquier tipo de error, ya sea en base a las pruebas del software o a las métricas de calidad definidas.
  • Generar o visualizar la documentación de un proyecto

Como servidor de automatización, además, Jenkins es capaz de extender sus funcionalidades con centenares de plugins para realizar un sin fin de tareas útiles.