¿Qué tipo de Cloud elijo? ¿Privada, Pública o Híbrida?

Para una empresa u organización, la decisión acerca del tipo de Cloud perfecta para sus intereses y negocio es crítica. Dependiendo del tipo de Cloud que elijamos, tendremos una serie de características específicas, y accederemos a unos niveles de seguridad u otros. Además, estaremos abriendo o cerrando el abanico de posibles usuarios de los servicios que ofrezcamos.

Básicamente, existen tres tipos de Cloud o Nube:

  1. Nube Privada.
  2. Nube Pública.
  3. Nube Híbrida.

Cada una de ellas, como veremos, está indicada para usos concretos que dependen, sobre todo, de a quién ofrecemos los servicios y qué requisitos de seguridad exigimos. Veamos, uno por uno, los distintos tipos de Cloud en mayor detalle.

¿Qué es la Nube Privada?

Por Nube o Cloud Privada entendemos aquel modelo de computación en la Nube que proporciona un entorno seguro y diferenciado en el que solo un cliente específico puede operar.

Como todos los tipos de Cloud, proporciona potencia de computación como servicio dentro de un entorno virtualizado que se apoya en recursos físicos. Al ser Privada, solo una compañía, grupo u organización puede acceder a esos recursos en exclusiva, consiguiendo unas cotas de privacidad y control superiores al resto de opciones.

Esa privacidad y control permiten ofrecer mayor seguridad que en cualquier otro tipo de modelos de Cloud, y se consigue restringiendo los accesos a los recursos físicos, utilizando líneas dedicadas o cualquier otra medida restrictiva severa.

El control que obtiene una organización que apuesta por la Nube Privada es tal que puede configurarla acorde a sus necesidades exactas, con flexibilidad total y proporcionando un valor añadido en cuestiones de fiabilidad y confiabilidad ante cualquier fallo en los sistemas físicos.

Otros beneficios —compartidos, en cierto modo, con el resto de los tipos de Cloud— son su rentabilidad y la eficiencia energética que puede conseguir cualquier organización al confiar en la Nube. El primer beneficio se deriva de no necesitar equipos físicos —o, al menos, no tantos— y reducir costes de mantenimiento; el segundo beneficio entronca con la no necesidad de dedicar una estancia en exclusiva para disponer los servidores y máquinas necesarios y, por tanto, se ahorra considerablemente en energía, refrigeración y demás conceptos.

Un ejemplo de uso de la Nube Privada puede ser el de una entidad financiera que debe almacenar datos confidenciales de sus clientes internamente —algo que impone unos requisitos de seguridad enormes, por ejemplo, para cumplir con el RGPD—, y que necesita una solución escalable, segura y fiable.

¿Qué es la Nube Pública?

La Nube o Cloud Pública es el modelo bajo el cual los servicios se proporcionan en entornos virtualizados, y que se construye sobre recursos físicos compartidos que pueden ser accesibles a través de una red Pública. Por ejemplo, accedemos a ella a través de Internet, al contrario del acceso restringido, interno y privado a una organización, que se impone en la Nube Privada.

La Nube Pública tiene un buen nivel de seguridad para la información, pero por el mero hecho de ser accesible públicamente, y además estar basada en recursos físicos compartidos, es incompatible con el nivel de exigencia en cuanto a infraestructura y seguridad de las grandes compañías.

Las Nubes Públicas ofrecen servicios, típicamente, a individuos privados, aunque las empresas se pueden beneficiar de la Nube Pública para hacer más eficientes —y más baratos— algunos procesos como el almacenamiento de contenido no sensible, el webmail o para utilizar herramientas colaborativas ofimáticas.

Ejemplos típicos de servicios basados en la Nube Pública son los servicios de almacenamiento en la Nube —como Dropbox, por ejemplo, incluso servicios como WeTransfer—, aplicaciones software online, algunos servicios de hosting o, incluso, plataformas de desarrollo online.

¿Qué es la Nube Híbrida?

La Nube o Cloud Híbrida es una integración de servicios de Nube Privada y Pública que se utiliza en algunas organizaciones para ofrecer diferentes tipos y niveles de servicios. Por ejemplo, es posible ofrecer a una entidad financiera un servicio de Cloud Híbrida que permita el almacenamiento seguro de datos sensibles de sus clientes —en la parte Privada del Cloud—, mientras que ofrece un servicio de edición colaborativa de documentos de planificación —accesibles desde la Nube Pública—.

Se puede llegar a una Nube Híbrida mediante tres aproximaciones:

  • O bien contratando los servicios de dos proveedores diferentes, uno para Cloud Privada, y otro para la Pública, e integrar las soluciones;
  • O bien contratando un único proveedor que ofrezca ambos servicios;
  • O bien implementando un servicio de Nube Privada in-house, e integrando un servicio de Nube Pública en sus sistemas.

Entonces, ¿qué tipo de Cloud elijo para mi negocio?

Llegamos a la parte clave de este artículo, que es la de responder a la pregunta inicial. La respuesta es que depende. Depende de las necesidades de nuestra organización, del nivel de seguridad y fiabilidad que exijamos y de los recursos de que dispongamos.

Las Nubes Privadas son caras, por lo que es imprescindible atender al análisis coste-beneficio. Las grandes empresas que necesitan almacenar datos sensibles de millones de clientes optarán por un sistema de Nube Privada para estos usos, aunque sea una solución cara a priori, y difícil y costosa de mantener al involucrar equipos físicos en casa.

La Nube Pública puede ser la primera opción cuando se trata de agilizar procesos a bajo coste y con buena seguridad —pero sin requisitos extremos—, por lo que es una opción muy interesante. Hemos de recordar que la seguridad en la Nube es intachable —por muy Pública que sea—, tal y como describimos en este artículo.

En muchos de los escenarios más comunes, la solución óptima es el Cloud Híbrido, es decir, combinar partes dedicadas y Privadas con partes compartidas.