Tu empresa ha dado el “estirón definitivo” y ya crece a buen ritmo: la serie C en la inversión


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  • Las rondas de financiación o series A, B y C forman parte del proceso de desarrollo de tu proyecto emprendedor.
  • Tu empresa ha pasado por el capital semilla, la fase de crecimiento, la generación de los primeros ingresos y la expansión. Llega el momento de dar el gran salto.

Un día dejarás de ser un emprendedor para convertirte en un empresario, ya que tu empresa no será una startup sino una empresa. La idea de negocio se ha consolidado totalmente, se ha generado confianza en los inversores y los socios y el negocio está plenamente operativo.

¿Qué características tiene la serie C de la inversión?

Tal y como hemos visto en el post anterior cada fase de inversión en una empresa tiene un objetivo diferente. En el caso de las series C sería:

  • Da un salto desde el estado anterior.
  • Consolida su negocio y el producto está plenamente operativo.
  • Se busca liquidez para desarrollar nuevos proyectos o productos, posibles adquisiciones o una posible salida a Bolsa.
  • Cantidades muy superiores a la serie B.

¿Quiénes son los inversores en la serie C?

En la serie C entran en juego dos tipos de inversores más fuertes y que están dispuestos a inyectar millones de euros en tu empresa. Son los siguientes:

  • Los Venture Capital. Este tipo de entidades buscan, por lo general, empresas que hayan crecido rápido y que puedan generar altos niveles de ingresos. Invierten en las empresas a cambio de una participación en el accionariado y de un puesto en el comité de dirección. En ocasiones, los Venture Capital invierten también en la serie B.
  • Los fondos Private Equity. Son fondos que invierten en negocios que están a punto de salir a bolsa, en empresas que necesitan una inversión de gran tamaño que tenga por objeto comprar otra empresa o entrar en un nuevo mercado.

Llegar a esta fase de inversión es todo un reto y para lograrlo tendrás que pasar por muchas fases buenas y malas, con fracasos y éxitos, sin embargo, la clave es siempre la misma: el esfuerzo diario.


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